El Complejo de Pádel nació de una premisa simple: un espacio deportivo no tiene por qué resignar calidad arquitectónica. El encargo fue diseñar y dirigir la construcción de un complejo de canchas que pudiera competir estéticamente con los mejores locales comerciales de Buenos Aires.
El resultado es un espacio donde la funcionalidad técnica —iluminación LED de alta intensidad, ventilación natural cruzada, acústica controlada— convive con una paleta material honesta: estructura metálica a vista, piso de goma industrial y detalles de carpintería que refuerzan la identidad de marca del cliente.
La dirección de obra implicó coordinar más de doce gremios en simultáneo, manteniendo plazos y calidad en cada etapa del proceso constructivo.